Valverde, ¿culpable?


Cuando hablamos de ciclismo, especialmente de ciclismo, las tendencias políticas en cuestiones de dopaje caen a dos extremos… Están los que marcan la casilla de “culpable” a las primeras de cambio, y los que defienden hasta la sinrazón la inocencia del deportista propio aún con las pruebas encima de la mesa. A mí me da que la fuerza de Alejandro Valverde en el pelotón, la importancia que tiene para sus jefes, para la marca que le paga y alrededores, le están haciendo flaco favor. No sé si es culpable de haber caído en la red de Fuentes hace ya la tira de años…Y como no lo sé, yo le pondría la cruz de “inocente”, aunque solo sea por el principio jurídico de “hasta que se demuestre lo contrario”.

Porque el caso, a poco que se lee, resulta extraño. A saber, un dopado arrepentido y justiciero (Jesús Manzano), que lo acusa; unas bolsas que guardaba Eufemiano con el nombre de su supuesta mascota; un Comité Olímpico (privado) que actúa como fiscal (público) contra un deportista que corre una carrera de otro país, pero que pisa colateralmente territorio italiano (sólo Italia mezcla churras con merinas); una Agencia Mundial Antidopaje que es como las agencias secretas yanquis de las películas, que actúa según su propia ley; un Tribunal Arbitral en el que es juez un señor que antes era científico de la AMA de marras (como si fuera fiscal). Un dictamen de un juzgado, el que instruye la Operación Puerto, que dice que las pruebas recogidas al “matasanos Eufemiano” (parece un personaje de cómic, y el daño que ha hecho) no son válidas como elemento de prueba; el mismo juzgado que desechó la implicación de Valverde en la OP; una cadena de custodia que parece alterada (de esto sabrán los seguidores de CSI, porque Grissom y Horatio no rompen nunca, bajo ningún concepto, la cadena de custodia de las pruebas); un Tribunal que toma declaración al ciclista por teléfono (así, literal) y este ciclista, uno más, al que poco a poco le pasan los años, que se expone a una sanción que daría con sus huesos en el paro de los ciclistas, que se ha sometido trescientos millones de veces, como todos, a procederes antidopaje que, a mi juicio, atentan los derechos de las personas, o los menoscaban, al menos (de esto, otro día hablamos), y a los que se someten los ciclistas por c…

Esta bien hacer leyes, abanderar la lucha contra el dopaje, recibir palos del COI a cuenta de las técnicas empleadas en nuestro país (¿nos hemos preguntado por qué los señores olímpicos recriminaron a Madrid 2016 por este asunto? No porque se hiciera mal, sino porque se hace distinto, dicen que mejor, de lo que pide y hace la dichosa AMA)… pero al final, tanto tira y afloja, tanto conflicto de intereses, y luchas de dinero y poder, van a parar al saco del deportista, que paga el pato de demasiados señores queriendo hacer cumbre contra el dopaje, por su cuenta, riesgo y reglas propias. Aclárense, repartan bien el negocio entre ustedes, pero háganlo antes de joder otra carrera profesional más.

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