Fundamentos de Atleticología

Dícese de la asignatura troncal y obligatoria en la que los matriculados en Futbología* habrán de dejarse los codos y exprimir sus entendederas. No será una de las marías. Más al contrario, te podrá complicar la vida, si la arrastras año tras año, incapaz tú de superarla. Y es que Fundamentos de Atleticología llevará en su temario materias diversas, que pondrán a prueba la versatilidad del alumno a la hora de afrontar esta difícil licenciatura.

Por ejemplo, en los temas de Medicina habrá que determinar qué razonamiento psicológico consigue estabilizar emocionalmente al seguidor atlético. La vida es una caja de bombones, decía la mamá de Gump, Forrest Gump… Y a los atléticos nunca sabe lo que les puede tocar. Esa dinámica, que trastornaría cualquier mente normal, la soporta el rojiblanco con felicidad. ¿Por qué los atléticos son felices en ese sinvivir semanal, casi diario, y bipolar?. No se trata de estoicismo, porque el atlético es inconformista. La investigación de las causas se completará en los temas de Antropología; el ser del rojiblanco, las raíces del bienestar para el hommo atleticus aún habitando inmerso en los bosques de la nada.

Se repasarán cuestiones de Música con Sabina de maestro, y de Economía, para saber por qué nadie compra el Club a los dueños, para entrar a continuación en los vericuetos del Marketing e intentar responder a la pregunta: “¿Por qué somos del Atleti?” Descubriremos que en una segunda parte, no publicada por conveniencia institucional, el padre llama a la rebeldía al niño: “Hijo, por llevar la contraria, por ir contra el sistema.” Entonces, el púber repregunta: “¿Qué sistema, papá?”. Y el hombre, simplemente, afirma: “El sistema, hijo, el sistema”. Quizá sea ése que dicta que un día abucheas a un futbolista por su pasado merengue, y al siguiente le aclamas por su entrega incondicional. O el que condena a pichichis en activo y devora a entrenadores buenos, regulares y malos, por igual. O aquel sistema que te fuerza a llenar el campo en Segunda y a recorrer resignado antes de jugar el camino de Pirámides al Calderón cuando juegas Champions. Ese sistema, en definitiva, que apoya a tus rivales y te defenestra al limbo de la mitad de la clasificación, cuando tu sitio, por historia, es el de los primeros, el de los que luchan por la victoria. Esa Historia, también materia de estudio, que recordará cómo el Atleti elevó a los altares a un Niño que creció para marcharse de casa y marcar el gol de la Eurocopa; cómo por esos azares de la vida pasó del Doblete al Infierno; y esa Historia que recordará las leyendas del Manzanares cuando éste se desplome para hacer parquecitos, o que traerá a la memoria las gestas del Metropolitano, cuando el Clásico por antonomasia se jugaba entre madridistas y colchoneros.

En definitiva, ahondaremos sin ánimo triunfante en un Atlético de Madrid más incomprensible que incomprendido, feliz en sus desgracias vitales, añorante de una victoria para seguir creyendo de padres a hijos, y por el que este creador de licenciaturas en fútbol siente tanto, tanto cariño. Ojalá en mayo os bañéis en vuestra fuente madrileña, borrachos de felicidad, alzando una Copa con Cánovas y Neptuno. Si es por llevar la contraria, entonces yo también soy atlético.

*Para saber más sobre mi proyecto de Licenciatura, remito a artículo titulado Futbología

2 Comentarios

  1. La vida es equilibrio, si tu familia, tu trabajo y tu salud van bien, debes buscar algo que equilibre la balanza: el atleti. Lo fácil es ser del Madrid para tener una alegría al menos una vez a la semana.

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