De aquellos barros, el lodo del fútbol

Será ésta una aproximación a algunos porqués, a posibles causas originarias de la situación en la que vivimos a día de hoy, hablando de los clubes de fútbol, fundamentalmente, y su deuda global de varios miles de millones de euros. Pregunta: ¿por qué se pueden permitir los clubes de Primera y Segunda vivir en semenjante estado de irresponsabilidad financiera? ¿por qué los futbolistas se ponen en huelga, los clubes dicen que no saben cómo pagarles y todos miran al Gobierno para que arregle el problema, otra vez, a cuenta de las Quinielas? Me voy a los orígenes, pero apunto: esta reflexión es fruto de las enseñanzas de mis brillantes profesores y compañeros en el Máster de Derecho Deportivo, que este fin de semana nos tiene “concentrados” en el CAR de Sant Cugat.

Resumo, o lo intento. La Ley del Deporte de 1990 instaura las Sociedades Anónimas Deportivas, cuya característica más interesante en el aspecto que nos ocupa es el incluir la previsión de regímenes de control económico y financiero que tendrían como objetivo sanear económicamente el fútbol y, de paso, acabar con los famosos Planes de Saneamiento con los que el Gobierno había tenido que acudir al rescate en los ochentas. En los años siguientes se producen diferentes reformas legislativas que vienen a fijar procedimientos de control, como el de los avales, que impidieran que los clubes vivieran con pérdidas constantes. Hasta que llega el verano de 1995, el Sevilla y el Celta incumplen estos procedimientos, la Liga los desciende y sube a Valladolid y Albacete, se monta la marimorena, Felipe González le dice al CSD que no quiere a la gente en la calle por culpa del fútbol, la Liga se echa para atrás, se monta la liga de veintidós, y al año siguiente, que llega el PP al Gobierno, se eliminan estos mecanismos de control y las penalizaciones consiguientes: “a mi no se me manifiestan por el fútbol”, debió decir Aznar.

De los mecanismos de control que incluía la Ley del Deporte, se pasa a la posibilidad, incluida en la misma ley y sus reformas, de que las Ligas Profesionales adopten acuerdos de índole económica exigibles a los Clubes participantes en sus competiciones. Es decir, la ley dice: “organícense como quieran, pero controlense ustedes mismos, que al fin y al cabo el fútbol, el baloncesto, la LFP y la Liga de la ACB, son negocios privados”. Y aquí es donde quiero llegar: ¿por qué los clubes de fútbol están endeudados hasta las cejas y los de baloncesto sobreviven con modestia pero sin grandes problemas?

Como consecuencia de lo anterior, el baloncesto se organiza con planes de seguimiento patrimonial, mecanismos de control y tutela financiera,… que se consideran “norma de competición”. Es decir, requisito previo e indispensable para competir. ¿Razonamiento de fondo, y clave? “Mi negocio es la competición. Si la competición se altera, se devalúa, se interrumpe… por culpa de un club que no cumple las normas económicas, cuyos jugadores se ponen en huelga porque no cobran, que se va a la quiebra en mitad de la temporada porque no cobra del patrocinador, etc… Al final, quien lo paga es la competición, lo paga mi negocio. Y no me lo puedo permitir, porque a mí no me va a ayudar el Gobierno con dinero de ninguna quiniela porque no tengo la repercusión del fútbol”. En resumen: la solvencia del club es requisito previo y necesario para la inscripción en la competición. Si estás dos años seguidos en situación de concurso de adreedores, no te inscriben. ¿Ejemplo? En 2008 se echó al Akasvayu Girona de la ACB por sus incumplimientos. Es un sistema que todos asumen, y que algunos les cuesta la categoría y la vida, pero que aceptan por el bien general del negocio.

En fútbol, el planteamiento fue distinto: el acuerdo entre clubes en la LFP se firma con otros condicionantes, y no es severo con los criterios de inscripción en la competición. De hecho, el sistema penalizaba por años. El primer año que no cumplías con los requisitos económicos, te amonestaban; el segundo, no podías fichar extranjeros; el tercero sólo podías fichar jugadores filiales; y el cuarto año que imcumplías, te expulsaban de la competición. Este pacto ente clubes y LFP se firmó en un momento puntual. Pero se dió el caso de que los clubes que subían desde 2ªB y no habían firmado el pacto, no lo firmaban, ni se les exigía firmarlo. Con lo cual, a unos se les obligaba a cumplir, y a otros, no. Los que estaban amonestados se quejaban de esta disparidad, y al final, dejaron de cumplir este contrato todos los clubes. ¿Por qué? Por la misma razón que un presidente de uno de estos clubes dijo en su día: “a mi no me baja ni Dios”. Por lo mismo que la LFP es la única patronal de clubes de fútbol en Europa que no vende de manera conjunta sus derechos televisivos. Porque en nuestro fútbol, cada cual va a su bola.

Para concluir. De la inexistencia de un control económico financiero eficaz, y articulado por los propios clubes; de la confianza, quizá, en que “ya vendrá alguien a arreglar esto”, de la fe en la ampliación progresiva del dinero que llegará de las televisiones, de la Quiniela, del limbo,…; de todo esto, se llega, a lo peor, a un punto de no retorno, con cerca de novecientos millones de deuda sólo con la Agencia Tributaria, y las dudas más que razonables de que no hay fuentes “de donde sacar”. Ahora tenemos una decena de clubes entre Primera y Segunda en situación de Concurso. Y un par de ellos, de Primera, que tienen todas las papeletas para entrar en Concurso en breve, según cuentan. Ahora, los jugadores se ponen en huelga porque la LFP no ha dotado el Fondo de Garantía Salarial con los dineros de los que ahora cobrarían los jugadores cuyos clubes no pagan (con nueve millones de euros que tiene el Fondo, no llega para pagar todas las deudas. De locos). La LFP dice que no ha dotado más este Fondo porque el CSD no ha ampliado los dineros que iban a destinar a este Fondo desde las Quinielas. Y el CSD dice que “hará lo que pueda, que no está el patio para más dineros a la ligera”. ¿Final?: ni idea, salvo que otra vez, el Presidente de turno diga “no quiero gente en la calle, ni huelgas de futbolistas”. Sólo que hoy día la vida no está para bromas de empresas irresponsables, ni tan siquiera del fútbol. Que hay mucha crisis.

PD: por no aburrir más hoy, que si has llegado hasta aquí, te felicito, la próxima semana contaré lo que están trabajando los legisladores en las Cortes en relación con la Reforma del Deporte Profesional, que atacaría este sistema, para hacer “responsables” a los clubes de su salud financiera.

Un comentario

  1. Muy buen post, amigo AntonioFelicidadesMe lo he leido enterito y me he enterado de cosas muy interesantes. Voy a promocionarlo en Twitter…Desde luego, el Master que estás estudiando tiene una pinta ESTUPENDASaludos y a seguir en esta línea

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