La Copa, al Azteca

Angel María Villar, al que el Relañato apunta como culpable de la nube de cenizas que asola Europa, trató ayer de razonar que la elección del Camp Nou para la final de Copa y la dichosa fecha no se realizan en plan maligno, por fastidiar. Digo que trató porque tengo la sensación de que este hombre, vicepresidente de la UEFA y de la FIFA, jamás será inocente de nada, ni meritorio en nada, a los ojos de nuestra opinión pública. Así somos aquí. El presidente de la RFEF le contó a la Agencia EFE la práctica habitual para realizar el calendario, que consiste básicamente en: la FIFA manda su orden de encuentros de selecciones, oficiales y amistosos; con las fechas libres, la LFP propone el suyo; los huecos los rellena la RFEF para los partidos de la Copa de SM el Rey. Todo lo concerniente al calendario nacional se aprueba en Asamblea General, durante el mes de julio. En ese momento, ya dije en su día, todos son culpables de no haber previsto la posibilidad de que alguno de los nuestros estuviera en la final de la Europa Lig. Todos son todos: clubes, jugadores, federación (todos están en la Asamblea).

Dicho esto, ampliaré algún dato sobre la elección del Camp Nou como sede de la final. El Sevilla no quería Madrid. Vale. El Atlético supongo que no quería Sevilla. Se ofrecen Mestalla, y Camp Nou. Alguno sugirió que, dada la avalancha, el único que colmaría las necesidades de unos y otros sería el Azteca de México. Se descartó (es broma mía, conste). La Junta Directiva de la RFEF, que tiene la potestad para elegir la sede, votó: el resultado final fue de 12 a 9 a favor de Barcelona. Quienes se decantaron por Barcelona entendían que ya se homenajeó el año pasado al viejo Mestalla, y no tiene lógica volver.

Angel María Villar, que apunta a culpable de la pre-sun-ta ruptura de Jesulín y la Campa, ha dicho entender las críticas de los sevillistas, a la que elogía sin ahorros. Yo no las comprendo, como tampoco entendería las de los atléticos. Los años de Mundial, habitualmente, la final de Copa tiene que ser entre semana, con lo cual, los aficionados de ambos ya saben que si llegan, y quieren ir, se tienen que organizar como puedan, sea donde sea. A partir de aquí, los datos: Sevilla-Valencia, en tren, 5 horas y media con enlace en Madrid; Sevilla-Barcelona, en tren, 5 horas y media con enlace en Madrid, y llegas a Sants, a las puertas del estadio. En avión, volcanes aparte, Sevilla-Barcelona, hora y media, y mil ofertas de distintas compañías. Llegada a El Prat y acceso cómodo al Camp Nou, con las facilidades del segundo aeropuerto en dimensiones de la península. Sevilla-Valencia, en avión, una hora y cinco minutos. Ahorras veinticinco en llegar a Manises. Sevilla- Valencia en autobús, según la Guia Repsol, 655 km. y 7 horas y media; Sevilla-Barcelona, 996,7 km. y 10 horas y 2o minutos. Tres horas más en carretera, en bus o automóvil. Que levante la mano quien esté dispuesto a meterse el tute de este modo a Valencia y le importen tres horas más o menos. Por último: capacidad de Mestalla, 55.000 espectadores; capacidad del Camp Nou, 99.000 espectadores. Dicho lo cual: si entre atléticos y sevillistas llenan el Camp Nou, me tiro una semana sin hablar solo, callado, sin publicar un artículo, y de paso investigo que hay de cierto en la implicación de Ángel Villar en el acoso a Garzón; es más, se dice que él, y no Espe, destapó el Gurtel (ésta es información reservada, pero no me puedo resistir a contarla).

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