De cómo cubrirse de…

y ni darse cuenta. Tengo por costumbre jugar a la wii y ver el fútbol sin comentarios, sólo con el ambiente, salvo que el partido de turno lo den por la ESPN o en Telemadrid, donde escucho a José María del Toro. Ayer me pilló la semifinal de Champions acompañado, y fuera de Madrid (no daré pistas para que no se ofenda nadie). Así que tuve que tragar con el trío de marras. Ninguno era futbolista, ni entrenador,… Dos de ellos tienen acreditada trayectoria profesional en el periodismo. Y yo me cuadro. El tercero, no me consta. Dejo pasar sus análisis de lo que iba sucediendo, por vacíos, para centrarme en la jugada de la expulsión de Ribery. A primera vista, por supuesto, “uy, uy, uy,… exagerada“. En la primera repetición, un silencio, y: “no, no, no, no,… Ha acertado. Roja”. El narrador: “Bien por Rossetti, estaba cerca y lo vió”. El tercero en cuestión: “Bueno, sí, es roja, vale; pero aquí lo que hay que hacer es unificar criterios”. Automáticamente, pienso: ¿Querrá decir que hay que unificar, y que todos sean tan malos como el portugués del Inter-Barça? ¿Tan difícil es callarte la boquita hasta que la imagen te ayude, o es que querer ver el futuro sin base ni estudios es patológico de estos comentaristillas “de lujo”? Vale que arrearle al árbitro es deporte nacional. Estupendo que cuadrarse ante un gran arbitraje igual que uno lo haría ante un buen planteamiento táctico es de “rara avis”. Pero, voy más allá: querer saber más que Van Gaal, que Puel, que cualquier entrenador profesional de alto nivel, es para…. (me ahorro la burrada que me pasa por la cabeza).

Será que voy pa mayor, pero me sobrepasan los “qué malo es el árbitro”, o “Fulanito se ha equivocado con el cambio”. Pero, ¿con qué base, desde un estudio de televisión, nada más producirse un movimiento de banquillo, te atreves a poner en entredicho una decisión que puede tener mil porqués? Busca una explicación, interpreta, analiza las variantes, espera a ver las posibilidades, la idea que tiene el Guardiola de turno (al que nadie dicutió el cambio de Ibra por Abidal de San Siro. Sin entenderlo. Pero a él al menos se le respeta). Un día, hace muchos años, ví a Fernando Vázquez (el del Compos) sentarse frente a un monitor de 14 pulgadas, apuntar cuatro notas, y en el minuto ocho dar las claves de lo que, a su juicio, podría pasar en el partido de marras. Fue como una premonición. Lo clavó. Con el paso del tiempo, he tenido el privilegio de escuchar a muuuucha gente que sabe de fútbol (no sólo de futbolistas) dando lecciones magistrales gratuitas, por el placer de charlar de nuestro deporte. Esa gente que sabe de fútbol, y no de payasadas, está exiliada de los medios, arrinconada en la Ser, el Plus,… (que no es mal rincón, pero bueno. Y no me refiero a Poli). En fin, para un día que me suben el volumen y no domino el mando, y tener que tragar gilipolleces a granel en una semifinal de Champions… ¡Qué ganas de quedarme sordo, de verdad! Menos mal que éstos, al menos, no gritan mucho, y mis oidos están recuperados, y a tope.

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