Robben, el del Pensador

La gente habla menos en el Metro, entre sí, en general, supongo que desde lo del 11-M y desde que pusieron repetidores para dar cobertura a los móviles. Por eso, ayer asistí agradado a una conversación de fútbol, más bien intercambio de gritos, entre Cuatro Caminos y Antón Martín, línea 1, la azul. Trato de reproducirla, Carlos, trato de reproducirla…

No suelo ser cotilla, pero sin quererlo me vi encerrado entre dos filas de asiento oyendo sin querer un: “Tronco, es que la historia está en deuda con el Bayern”. El cuarteto lo formaban dos parejas de dieciochoañeros, muy agarrados, cada cual con el suyo y la suya, como para evitar salir despedido por una frenada inusual. La churri 1 le preguntaba al nene 1:

-Nene, ¿y tú que sabes de historia, nene?

El nene 1 no escuchó a su churri. Andaba enzarzado con el nene 2: “Tronco, el Robben se lo merece, porque va a volver por la puerta grande, como los bomberos”.

“Ya, tronco, que no me dio coraje ni ná que lo largaran, que yo tuve que tirar la camiseta que tenía suya, ¿donde voy yo con una camiseta de un tronco que ya no juega, tronco? Además, estaba tol día lesionado, con los rollos. Y era un chupón. Y ha dicho el Valdano que no había sitio para tol mundo”

Recordé una conversación con Pablo, mi ahijado, que ayer cumplía seis años y va para doctor en las cosas del deporte, viendo la semifinal de Champions en su casa: “¡Padrino, ¿verdad que Robben tiene mucha calidad? ¿y el Madrid por qué no lo ficha otra vez?!” Qué difícil es explicarle a un forofo madridista de seis años que esa posibilidad es remota, que en este país nadie da marcha atrás, ni reconoce errores, ni dimite por ellos. Había perdido el hilo del debate metropolitano, cuando se incorporó a éste el matrimonio mayor de los asientos de enfrente. Él, un señor de traje y corbata, con zapatos rojos para no anclarse en el pasado, tiró de historia:

-Ese chaval tenía que haberse quedado en el Real Madrid toda la vida. Era como ver a Gento otra vez, por la banda… Díganle ustedes a don Francisco Gento que era un chupón. Semejante atrevimiento no se les pasaría por la cabeza hace cuarenta años, si le hubieran visto correr por la banda. Este chico se puso el once por don Francisco, y dijo que quería ser como él.

Y además, el chico cae simpático, terció su señora, parece un vejete con veinticinco años, así calvito, y muy gracioso. Se trajo a toda la familia a Madrid y tenía unos niños muy graciosos. No lo tenían que haber echado, pobrecito, no lo tenían que haber echado. ¡Qué pena, Dios mío, qué lastima!

Fueron pasando Bilbao, Iglesia, Sol, Gran Vía, Tribunal,… como en la canción de Sabina. Di por hecho que había unanimidad en que el holandés no hubiera hecho daño a este Real Madrid, más al contrario. No quise opinar, preferí seguir oyendo los coletazos de una charla que se acercaba a Tirso de Molina

-Pos yo quiero ver al Florentino, y a ese del Villarato, que alguna culpa tendrá, en el Bernabéu cuando Robben le gane la Champions al Barça y se la ponga en toa la cara, tronco, decía el nene 2.

-Señor, no diga usted esas cosas, que es muy joven para tener tanto odio. El Barcelona es un club español y hay que estar con los españoles, terció el señor mayor de los zapatos rojos. Y a Robben, se le aplaude, porque en el Real Madrid somos señores.

Anunciaban “parada en curva”, y era la mía. Colocado en la parrilla de salida, casi evito opinar, porque la señora mayor me preguntó, y tuve que salir al paso, eso sí, sólo para dejar claro que “Robben no es calvito, es que tiene el pelo corto”. Y aún me dio tiempo a cazar un cuchicheo entre la churri 1 y la churri 2: “Tía, el Robben ése, ¿no era el del Pensador?”

-¿Qué Pensador, tía?

-El de la estatua, tía, ¿no te acuerdas que lo vimos en el viaje del Insti a Paris?

-¡Qué dices, tía, yo paso de estatuas; ese día me quedé tirá en los Parques Eliseos enrollándome con mi churri, tía!!!

Moraleja: Robben correrá de nuevo la banda del Bernabéu, si no lesiona, que no lo ha hecho este año, al menos en mayor medida que Kaká o Cristiano. Louis Van Gaal se sentará en el banquillo otra vez. Si no llegan los de Guardiola, que deseo que así sea, veremos a Mourinho en el de enfrente. Y a Sneijder, y a Etoo, y a Samuel, y a Cambiasso y a Motta,… Será una fiesta del fútbol, con la que disfrutaremos todos, salvo quienes tengan mala conciencia por haberla cagado en su particular temporada. Ésos pasarán la noche pensando en dardos envenendos. ¡Ay, madre mía, madre mía, qué loco, este mundo del fútbol!

3 Comentarios

  1. Perdona por haber contestado de manera tan seca, que lo mismo parecia uno de estos que van impartiendo lecciones por los blogs.Siento si he sido yo el que no ha comprendido lo que querias decir.

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