Qué manera de perder, qué manera de ganar…

Lo de la final de Copa es de traca. Me dio pereza ir y me arrepiento, porque digan lo que digan, hagan lo que hagan, piensen lo que piensen, es el mejor partido del año. Hoy, el presidente Villar ha dado un golpe encima de la mesa, tras el almuerzo oficial, y ha pedido respeto para este torneo: “Es la competición que da oportunidades a los clubes modestos, donde cualquier puede llegar hasta el final”. Y por eso se ha comprometido a celebrar la gran fiesta del fútbol, a partir de ahora, en festivo o en víspera de festivo. Para minimizar los esfuerzos de la gente viajera.

No hay ningún motivo para desprestigiar el torneo, salvo que tengamos colores y los nuestros se queden eliminados a las primeras de cambio. Y sin embargo, entre todos, le damos patadas a la Copa año tras año. Hay quien habla de que habría que hacer una Final a Cuatro, en una ciudad, durante tres o cuatro días, al estilo del baloncesto. Me da que no tenemos hueco en el calendario. Hay quien pide que se decida la sede a principios de año. Creo que es poco funcional, porque es evidente que el Málaga o el Racing no arrastran la misma gente que el Atlético o el Sevillla. Hoy sugería mi compañero y amigo Rafa Zapatero, de La Sexta, elegir un estadio nacional, por ejemplo, el Bernabéu, para que los contrincantes dispongan siempre de la máxima capacidad y comodidades para el desplazamiento. No me parece mal. Pero me da que el criterio de la RFEF es distinto. La Copa se llevará por las tierras de España en función de los finalistas, de las cuestiones logísticas que éstos planteen, y de las peticiones y ofrecimientos, que todos los años hay muchos.

Hagamos lo que hagamos, ahora que vivimos con el recuerdo de lo que ha pasado en el Camp Nou, y que hemos visto un partidazo con dos goles de chicos de la Roja, que hemos asistido a otra lección de la extraña existencia de los atléticos, que han terminado aplaudiendo al rival, recibiendo ovaciones de los sevillistas, cantando como si hubieran ganado,… Aprovechemos para comprometernos todos a respetar la Copa de SM el Rey. Aunque sólo sea por saber que cada año, pase lo que pase, el fútbol acabará con un fiestón de los buenos. Que nos lo merecemos, ¿verdad? Ah, y felicidades a los dirigentes de los dos equipos, y a los anfitriones, por el ejemplo que han dado de cómo estos fiestones se pueden celebrar sin ni un mal rollo. Al contrario. Y eso que pusieron la versión corta del himno nacional, por si acaso, supongo.

5 Comentarios

  1. Los anfitriones (y no solo me refiero al Barça) fueron unos mentecatos: no había a quién preguntar dónde narices estaban las puertas y bocas correspondientes, los baños eran cabinas de quitaypón, y la carretera (¡ay, la carretera!) tenía cortados a la salida dos de los tres carriles por sustitución de los guardarraíles, provocando que entre el lío en la ciudad y este que comento, se tardara dos (2) horas en salir de Barcelona. En cuanto a lo del himno, ya había casi cien mil gargantas para cantarlo al completo y aplaudirlo después (y a quien le moleste…). Por lo demás, ha sido la mejor experiencia (futbolística) de mi vida (he visto al atleti jugar contra un Eibar con diez desde el minuto quince, en casa, y perder).

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  2. La cuestión es quejarse. Yo tarde, en el 98, dos horas y media en recorrer 300 metros entre Saint Dennis y el “periferique” (la M-30 de París), y organizaba un Mundial una ciudad como París. ¿Pa quejarse? Pues no creo, porque cuando te metes en un sarao que mueve a cien mil personas, entre una cosa y otra, todas de fuera de casa, las cosas no son fáciles. Había 2000 personas trabajando en el operativo (lo del himno me resulto curioso. Preguntaré). Me alegro de tu experiencia (yo les retransmití en segunda contra el Sevilla At. de Salva Ballesta no hace tanto)

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  3. No sé por qué ha salido RFEF en el comentario anterior (bueno, sí, porque estoy en el curro). Conste en acta que ese comentario y todos los que servidor hace son opiniones personales, nada que ver con la postura que pueda o no tener mi empresa en temas variados. A ver si ahora sale el nombre bien,

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  4. Por cierto, efectivamente, es la mayor fiesta del fútbol, e independientemente de si tu equipo llega a la final, la intensidad con que se juegan dentro y fuera del campo no tiene nada que ver con cualquier otro partido. Por cierto, hace ya bastantes años que no hay incidentes entre las aficiones durante las finales (¿cuándo se dejará de gritar lo de “¡p**a Sevillá!”?). Alguien será “culpable” (supongo que la propia gente de futbol, como Laporta cortando el grifo a los Boixos), pero yo ayer paseaba tranquilamente con mis hijos, y había muchas familias, tanto atléticas como sevillistas, que disfrutamos del día bonito de sol que se dio ayer en Barcelona.PD: Mi principal pataleo es contra el Ayuntamiento (necesitan un SELUR que dejen todo como la patena) y quien narices mande en el tráfico de los accesos a la ciudad. Por lo demás, insisto que fue una perfecta noche de fútbol (el resultado importa, pero menos si lo comparamos con todo lo demás).

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  5. Incluso el año pasado con la polémica del himno, ambas aficiones estaban deseosas de ganarla. Es una copa importante para todos los clubs, aunque se empeñen algunos en politizarla y hablar de lo que no es y buscar lo que no hay, porque tan sólo necesitamos y queremos futbol. Esperamos tu próximo comentario de los partidos del mundial. Jeje. Saludos

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