Viajar y viajar (llegada a Innsbruck)

Durante un tiempo, dos años, viajé todo lo viajable posible, con Radio Voz, en mis balbuceos de periodista. Luego dejé de viajar por trabajo y empecé a viajar por placer. Hoy estoy pensando que lo mejor que me ha pasado en este primer día de tournée es darme cuenta de que, llegados a este punto, he conseguido que sea un placer viajar por trabajo. A ver, que esto suena a galimatías: me explico. Gaspar me lanzó, a los veintidós años, con un móvil de los antiguos y mi libertad durante cuarenta días, por el Mundial de Francia. Luego fuímos a Japón, por toda Europa, por más España aún… Y en esos viajes, la responsabilidad me podía. Era tensión de veinticuatro horas con la idea en mente, siempre, en todo lo que hacía, de autojustificarme, o sin “auto” ni el “me”. Era un pringaillo con una oportunidad de hacer periodismo-deporte en todo el mundo y me daba miedo hasta dar un paseo por la ciudad de turno, no fuese que alguien me “cazara” ocioso (vi el Louvre, después de cuarenta días en París, el último antes de volver).

Ahora, la responsabilidad es la propia, la exigencia es la nuestra; justificar, solo hay que justificar los gastos para la empresa. Y mola. Mucho. Lo de ir a sitios como éste del Tirol, tan cercano y lejano a la vez, lugares para mí desconocidos, y poder contaros lo que veo, enseñaros lo que veo, a través la palabra y la imagen de http://www.rfef.es, y del feisbu, y del tuiter y de este recóndito bebebló, es genial. Y que quede escrito, también (en eso me gusta más el invento de las güebs que la radio. Espero que esto no suene a infidelidad… Yo, por la radio, ma-to; pero en estos inventos he encontrado un lugar más reposado, más pacífico, donde ejercer. En estos inventos y en la RFEF, que me reabrió sus puertas y creo que debo agradecérselo ma-tan-do por ella, también. En ello estoy).

A todo esto, yo quería contar en este cuaderno de viaje alguna de las tonterías por las que pasé hoy. Por ejemplo, encontrarme con Isidro Díaz en la T4, la de Barajas, y que me obligue a acompañar a un chico que volvía al hogar tras hacer una prueba para el Real Madrid y no sabía cómo encontrar la puerta K-87. El chico era de raza casi negra, tímido, cadete: “A ver… Güer du… Du yu espik… Bueno…¿De… donde…. eeeereees?”, le pregunté. “De Málaga”. “Anda, c… yo también”. “Man cacheao“, me dijo, medio asustado. “¿Que tal la prueba en el Madrid, volverás pa quedarte?” “No zé, Fernando Quintanilla ma dicho que zi”, me dijo, como dando por hecho que yo sabía quien era el tal Quintanilla. “Ma dicho Izidro que lo llame cuando encuentre la K87, pero e que no viajao nunca”. “¿Ves la K en aquel cartel? Yo voy por la M, te tengo que dejar. Sigue todo recto, que la 87 está lejos. Pero no te desvíes. Recto”. “¿Reto?”. “Zi, reto, to reto”. Y el niño-cadete se fue, y me dejó la duda de si sabía qué letra es la K. Tan triste, tan pobrecillo, tan perdido, que no sé cuanto tardarían en comérselo a bocados si tuviera que intentar ganarse el futuro en Madrid. Igual dentro de unos años aparece en los cromos y me calla la boca.

Llegué al trenecito que lleva dentro de la T-4 hasta la puerta M, y empezó una competición de uniformes. Los del traje federativo, gris, camisa blanca y corbata roja; contra uniforme negro, camisa blanca y sombrero de ala ancha negro. Dos mormones en la T-4. ¿Pero éstos no van en carromato? Bueno, es igual. Montamos en el avión y compruebo, para mi felicidad, y la de mi ahijado Pablo, que siendo chiquitillo se puede jugar al fútbol e ir por la vida: Jesús Navas está oyendo música con unos auriculares que son más grandes que él. De esos que les suelen gustar a Rosety (grandes, y recomendados especialmente pa gente que quiera quedarse sorda).

Hablando Solo de todo un poco: mañana transmitimos el Arabia Saudí-España. Es decir, lo transmite Gaspar, por la tele. Sí, por la tele de interné. El futuro. Bueno, en la medida en que lo hace mañana, supongo que es el presente rabioso. Que sí que ya me he enterao de dónde vuelve. Transmitirá los partidos de España a través de un invento que se llama http://www.clubseleccion.tv, y también a través de nuestra http://www.rfef.es; yo le echaré una mano. Es decir, el otro que hablará, al menos mañana, soy yo. Vamos, que yo también vuelvo, si no os importa, de momento. En alta definición, sonido espectacular, etc… Pronto todos veremos la tele por internet, y lo de la TDT quedará anticuado. Mañana probamos, a ver qué tal. Todo sea que en este diario del sábado solo pueda llorar… De la risa, claro… Porque ésa es otra. Menayo en estado puro, también ha vuelto, al menos para mí, que no coincidíamos hace mucho. Pa mearse y no echar gota. Sin perdón. Ya os contaré.

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