Increibles revelaciones sobre el abuelito y Heidi

Prometo que quería titular este cuaderno de viaje algo así como “En el reino de las montañas de agua”. El pueblecito alpino-tirolés donde habitamos pertenece a la región del Montafon. Y yo he deducido que la palabra viene de “Monte” y “fuente“. Si te fijas en los peazo de montañas que nos rodean, que muchas llegan a los tres mil metros, ves los surcos por donde deshiela. E intuyes que en primavera, esto debe de ser un espectáculo. Así, de paso, comprendes por qué en estas montañas no hay cortafuegos. Por mucho pirómano suelto que hubiera, la lluvia impide los incendios.

Quería hacer literatura barata alrededor del bonito nombre de “Montafon” y todo eso, pero obran en mi poder datos, testimonios y documentos que constatan el paradero de la familia protagonista de la famosa serie “Heidi“, inspirada, hoy lo podemos contar, en personajes reales. Antes, no obstante, varios temas de actualidad: hoy, los chicos de la Roja han hecho un entrenamiento vespertino pa llorar de la emoción. ¡¡¡¡Dios mío, cómo jugamos al fútbol!!!! Me parto de risa con los debates de las narices… Jugamos como en los sueños. Con el campo rápido, lloviendo, con mal tiempo, y la banda de futbolistas que tenemos ha hecho un entrenamiento de globertroters. Lo prometo.

Tengo que hablar de la chica azteca, que es “de traca” (como me alegra ver a Silvia Barba, autora de la expresión “de traca”, triunfar y disfrutar de su profesión en TVE). Tengo que hablar del Jabulami, que ha sido maltratado estúpidamente (a las pruebas me remito, no repito, remito). Tengo que hacer un videoblog sobre Schruns, que es pueblecito de postales. Pero la noticia es la noticia. Y hoy debo descubrir la identidad del abuelito. Y de qué ha sido de los protas de la famosa serie (no sé por qué los japoneses vinieron aquí a hacer una serie, y eso me inquieta aún a estas horas, aunque luego contaré más sobre esto).

Atención a la bomba informativa. HS les puede adelantar, perdón, les puede contar que el abuelito, del que nunca se supo nombre, es Ernst Hemingway. Algo apunta Diego Torres en su crónica en El Pais estos días, pero los datos que tenemos nos permiten llegar más lejos. El norteamericano, tras su paso por Pamplona, acabó tan hasta los esos de calimotxo y del Flores y se vino a Schruns a terminar su “Fiesta” (ver wikipedia si no me creeis). Querría haber puesto un montaje fotográfico con las caras de ambos, abuelito y Ernst, pero no sé cómo hacerlo. El abuelito de la mala leche (en sentido figurado, que ahora hablaré de las ovejitas y las cabritas) es el famoso cronista. Prueba de ello, y ahora va otra bomba, son las similitudes de su apellido con el nombre de la nieta: Heidi…. Clarísimo, lo veo clarísimo (es un diminutivo cariñoso fémino). Pero es que, atención, he logrado localizar a la nietísima… Como prueba, el documento gráfico que adjunto: la chica, ahora señora con sus coloretes de siempre, pero pintados a brochazos, a lo artificial, regenta una pensión. Y ahora daré más detalles. Porque la señora, vaya mito que se me ha caído hoy, raja de lo lindo. Tan timidina que parecía. Me da que está resentida.

Ella misma confirmó su apellido: Heidi Hemingway, H.H., como Helenio Herrera pero en tímido. Su abuelo, cuenta desde el mostrador de la pensión de turno, cutre que te c…., se lió mientras acababa el librito, con la abuelita de Pedro. Éste, y utilizo palabras de Heidi, acabó siendo “cabrófilo”, que no quiero ni pensar qué le pasó a la ovejita ésta, ¿bola de nieve, se llamaba, o nube de cielo? No… Bueno, no recuerdo… Vamos que tenía gustos demasiado “ternerales” el chico… Vaya pollo que se montó, montaña arriba y montaña abajo. Algún diario tituló: “Montafollón, y perdón por el juego de palabras”, aludiendo al lugar de la polémica. Clarita, nada más levantarse de la silla, quiso volver con la señorita Rotenmeyer. Pero ésta había salido del armario, y estaba en la gran ciudad desmadrando. Y el San Bernardo, ¿cómo se llamaba el perrito?… Se despeñó, y Heidi Hemingway cree que lo hizo adrede. En fin, nadie entiende por qué pasó todo esto, que luego he investigado y se ha corrido un estúpido velo sobre el tema. Es tabú. El caso es que Heidi tiene una pensión. Pedro está internado por enfermo. Clarita es la camarera a tiempo parcial de la pensión, y los derechos de algún que otro libro del abuelito han ido a parar al “Club de Apelestrudel de Schurns”. Sé que es impactante, pero era mi deber contarlo. Ah, el chino que compuso la canción de “oliolioliolioliolioliuuuuuuuuú” es el marido de H.H. Como era mi obligación, he puesto en conocimiento de la Selección Nacional estos datos, y a lo mejor dejan a Heidi hacerse una foto con Casillas, que, por mucho que digan, sigue siendo el mejor. En eso, y en que nos encanta el queso, estamos ambos de acuerdo. Iker, Iker, Iker, capitán, capitán, capitaaaaaaaán… Hasta mañana.

2 Comentarios

  1. Compañero vuelve pronto, que la falta de oxígeno a estas alturas te está afectando. Eso sí como vea la foto de Casillas con Heidi a mi me da algo. Un saludo Tirolés. Aleiouuuuuu.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s