¡¡¡Me voy a Sudáfrica!!!

Es mi cuarto Mundial. Y esto de tener los nervios de un infantil, a nuestros treinta y tantos, es divertido. No lo es tanto dormir mal soñando con el viaje. Ni las pocas ganas de hacer maletones y pensar durante dos horas si incluir camisetas de manga corta o no. Al final, ropa a granel y se acabó. Tengo que ir a ver a Pedro del Hierro, a que me dé el traje oficial. Y a unas malas, tiramos de la ropa autóctona y listos. Lo del viajito nocturno de las doce horas, más o menos, da pereza. Llevo conmigo al Asedio cansino de Reverte, a ver si me reconcilio con él, a una chica que se llama Toti y que no conocía, y alguno más caerá en Barajas. Además, dos o tres pelis descargadas legalisimamente, los primeros capítulos de Frasier y de Friends, pa reírnos un rato más cuando Menayo se duerma, y listos (voy con Julio, con Gaspar, y con el resto de compis de la RFEF y de ClubSeleccion, que ya os hablaré de ellos). Paso de dopaje farmacológico. Para dormir algo, digo. Que el sueño y las incomodidades se peleen y a ver quien gana. Ah, tengo que coger sudokus.

Un viaje con treinta futbolistas y con cien periodistas no es nada romántico. Y menos si viene el tonto de Maroto, que supongo que no se quedará en Madrid maquinando estupideces y recordando a gritos los atributos de Makelele. Ya podría. Pero no caerá la breva. Vamos a un lugar que se llama Potchefstroom, y que en una traducción libre he trasladado al castellano como “Tormenta de tapas del cocinero” (stroom, tormenta; pot, tapas, por potes, una palabra muy del norte; y chef, cocinero, obvio). Y pienso sinceramente que debemos ir sin miedos. Que ya sé que han atracado al Látigo Serrano. Y supongo que hoy su valedor habrá hecho otra portada a lo sábana gigante con un titular: “Nuestro pultizer, en peligro de muerte. Florentino, sálvalo”. Yo también leo las noticias que llegan desde Sudáfrica. Pero creo que hay que darle una oportunidad al país. Porque recuerdo incidentes en Francia 98, y un día de éstos os contaré donde dormí después de ver los cuartos entre Yugoslavia y Holanda. Porque Corea del Sur tuvo que lidiar con algo parecido y lo sacó adelante. En Alemania también hubo hechos desagradables. Y esa macarrada de pensar que “todos los Mundiales deberían ser en Europa” es incalificable.

Así que, a estas horas de la mañana, con la maleta abierta, con sueño y un día largo hasta que a las once y media de la noche embarquemos, personalmente, estoy feliz y contento, ei. Tendremos mucho trabajo, pero a partir de hoy, procuraré actualizar a diario este crónica viajera que se desplaza hasta los dominios de Mandela. También os mandaré siempre que pueda fotitos a través del feisbu. Debo estar crecido, Invictus motiva, supongo que Guardiola se la puso a los chicos algún día de estos. Ya sé decir “Jabulani“, que es “celebrar” en zulú, creo, y “balón de fútbol”. Sí, estoy crecido. A ver qué tal. Pero con humildad y con la mente puesta en Suiza. Es que ahora soy, además de zen, delbosquista. Y lo que dice el míster, a misa. ¡¡¡En la jungla, la negra jungla, dormido está el leooooón…!!!

3 Comentarios

  1. Buen viaje ya nos veremos y esperemos que sea tarde. Y por la seguridad no te preocupes Mexico no es mejor que Sudáfrica y siempre ha sido un éxito y por duplicado.

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