Jabulani: “No soy culpable de las cantadas, me han apaleado”

(artículo publicado en Málaga Hoy el 14/06/2010)

No preguntéís como, y en qué circunstancias, porque me pidió discreción, pero el señor balón del Mundial ha querido, en exclusiva con este cronista viajero, defenderse de los ataques, acusaciones, burlas y mentiras que se han vertido en estas semanas sobre su persona, o mejor, sobre su ser. Antes de comenzar la entrevista, quise aclarar un dato. “Señor Jabulani, no sé como dirigirme a usted, es decir, no sé si llamarle balón o pelota”. Uno, de chiquitillo, siempre jugaba a la pelota en el Parque Suárez, pero suena más serio lo de “balón“. El africano afirmó sentirse neutro, así que uso ambos términos indistintamente. La charla se mantuvo en zulú, para lo cual compré un diccionario español-zulú/zulú-español cuya factura pasaré, por supuesto, a mi gerente favorito. La historia del acoso que está sufriendo parece artificial. El protagonista no le encuentra una razón definida: “Llevan un año de probaturas conmigo. Me han destripado por milímetros. Soy lo último en tecnología aplicada. Jugué la final de Copa que ganó el Sevilla al Atlético. He sido el balón oficial del Bayern de Munich, y allí no nos fue nada mal. Sólo Mourinho, que maltrata a mi colectivo, nos ganó”.

El caso es que destacados futbolistas se han pronunciado en su contra: “Me han llamado de todo: que si soy un globo, un melón, un pato “mareao”; que si en Sudáfrica se confundieron y han hecho uno de rugby, que si mis colorines son una horterada,… No es justo, no es justo, sobre todo por mi familia. Mi predecesor, el Teamgeist sufrió una campaña parecida. Ahora está alejado del mundo, depresivo”. Lo cierto es Jabulani no es más ligero que los anteriores. Está en 440 gramos, tiene una circunferencia de 69 centímetros y cumple con todas las normas que marca la FIFA al respecto: “hablo porque sé la que me va a caer. Ahora tendré yo la culpa de que en Inglaterra jueguen sin porteros desde siempre, y de que el tal Green o éste otro de Argelia, Chaouchi, se zamparan con toda la guarnición dos disparos de los facilitos”. La superficie y el tacto, dicen, son distintos, pero me da que no debería ser un drama. Estos días he visto a niños jugar con algo parecido a una pelota de fútbol, en poblados que apenas tienen recursos para juntar tres palos para hacer una porteria en un campo de tierra negra, dura, y empedrada. Y son felices.

Aprovecho que el señor esférico está con ganas, y le tiro de la lengua: “a mí me parece que esto responde a una guerra comercial. Mi gente, la de Adidas, le ha ganado la partida a los de la otra marca que no voy a mencionar. Por muchas botitas fosforitos que saquen, al final del Mundial, la gente me recordará a mí, y no a las botas de la rayita torcida… ¿Sabes que he pensado estos días? Su marca alude a la “victoria” en griego. Resulta que mis papás me pusieron “celebrar” en zulú. ¿Y si se han cabreado por casi copiarles el concepto?”. Me parece pelín enrevesado el argumento. Se refiere a Nike, supongo, que ciertamente viene de un vocablo heleno. Entiendo que la rivalidad es inevitable y ver fantasmas, con la que le está cayendo a la pobre pelota, también.

Ha cogido confianza, y va lanzado. Habla solo, como yo, pero a lo nostálgico: “decía Reina que soy un pato mareado, pero me siento más bien un cisne apaleado. Me pinto de dorado en homenaje al oro que sustentó a Sudáfrica durante siglos. Pero, ¿sabe que tengo 11 colores, como los 11 jugadores de un equipo? ¿Y que la inauguración fue el día 11 de junio y la final será el 11 de julio? Tenemos un balón especial para la final. Se llama Jobulani, en homenaje a la ciudad, Johannesbugo”. Desde luego, no se les ha pasado una a ustedes, le digo, por intentar zanjar la entrevista, y se la tiro: “Oiga, todo esto del 11 y del nombre, ¿no tendrá nada que ver con profecías zulús sobre ataques terroristas, el fin del mundo o en relación con un nuevo orden mundial, no?”. Divago pensando en un nuevo bestseller de Dan Brown con el Jabulani de protagonista. El señor pelota me ha contagiado. Es comprensible. Estoy a punto de preguntarle si en realidad el color dorado es oro de verdad, que solo así se comprendería que la réplica oficial cueste veinte mil de las pesetas de siempre. Pero me contengo, que Jabulani está llamando a Zakumi el leopardo, y quiero huir antes de que me líen más y rajen de Naranjito.

Un comentario

  1. Estoy de acuerdo contigo en que esto es una guerra de marcas, yo he jugado al futbol con balones tanto Adidas, Nike, incluso Puma (gracias a nuestro amigo Javi) y la verdad siempre nos hemos decantado por el Adidas porque el Nike es un autentico globo. Y con respecto al peso y al tamaño, creo que los balones están recibiendo críticas desde 1994, que apereció el famoso Questra, el primer balón que se diferenciaba del eterno Tango Adidas. Más pequeño y más ligero para ofrecer más espectáculo. No es para tanto y el balón es para todos.

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