La mala educación

Mientras la gente insiste en contarme cómo vivió la final del Mundial durante éstos, mis días de playa, yo me dedico a pensar solo. Pienso solo y veo el Tour, a la orilla del Mediterráneo, gracias al mp5 con tdt que me regalaron los del cortinglé en el Mundial (¡Viva el cortinglé!). Por cierto, ayer creo que un “barato-barato” me quiso vender una camiseta de España, de las falsas. Me imaginé sacando una placa: “¡Federación Española de Fútbol, queda detenido!”, pero de esto y el “españolismo limpio” hablaré solo en breve. En vez de combatir el pirateo textil hispánico, presté atención a Carlos y Perico, Perico y Carlos. Éste argumentaba en sus duólogos eternos de cada etapa que, debido a que hoy las cámaras todo lo ven, el deportista, el ciclista es más educado. Tiene razón. Todo ello, a cuenta de la polémica por el feo de Contador a Andy (no es el de Toy Story, aunque se le parece). El luxemburgués, que con su hermano Franck le hicieron el vacío a Carlos Sastre hace un par de años cuando éste ganaba el Tour, tocó mal el cambio subiendo no sé qué puerto (esto me pasaba a mí con mi motoreta, de chiquitillo), y se le salió la cadena. El demonio de Pinto aprovechó para seguir a su ritmo o atacar, yo qué sé, que no vi la etapa. El caso es que Alberto le ha dejado ganar en el Tourmalet porque son coleguitas y el madrileño, que es muy sentido, se la debía, pre-sun-ta-men-te. Me parece fa-tal. Y más, que Contador diga que si no hubiera pasado lo de la cadenita, hubiera disputado la etapa en la mítica cima. Lamentable. Desde el cariño, que yo soy contadorista de los antiguos. Espabila, Alberto, espabila. Que no se gana en el Tourmalet to los días, c…

Gracias a la polémica, se nos llena la boca hablando del “juego limpio en el Tour”, ahora que decae el Mundial. Que si uno “atenta al juego limpio, que si esto no es juego limpio, que si me limpio a quien no juegue limpio…”. Bla, bla, bla. Bla, y más bla. Ayer se cayó Samuel Sánchez y mientras Contador quería esperar, Sastre dijo que ni de coña. Me parece respetable y defendible (una forma cobarde de intentar dejar claro que me parece BIEN). En realidad, de tanto manosear el “juego limpio”, al final vamos a terminar cediendo el paso al rival a lo Arturofernández, cuando de lo que se trata es de competir, y la competición tiene sus incidencias en cada disciplina deportiva. El “juego limpio“, a mi entender, apela a la renuncia a las malas artes en la disputa. Y no a la eliminación de cuajo de las circunstancias intrínsecas, favorables o no, de la competición.

Uno de los segundos más dramáticos de mi final del Mundial fue aquel en el que un holandés le devolvió desde su campo un balón largo a Iker Casillas. De tal manera, pelín perra, que el pelotazo fue plano, a mala leche, y no bombeado, como se devuelven los balones que no se quieren disputar. Recordarás que el Jobulani le bota a Iker delante, y éste lo roza para mandarlo a córner. Yo lo vi dentro de la portería. Y si va a puerta, Iker no lo evita. ¿Qué hubiera pasado si ese balón cae dentro de nuestra portería? No me imagino a Scatergoris, o como se llamara el portero holandés, dejando a Villa marcar a puerta vacía para igualar el tanteador e izar la bandera del “fair play”. Se hubiera liado parda, que dicen loj madrileñoj. Vamos, que nos hubieramos comido el gol en contra con papas, huevos y salchichas de las picantes. Es decir, que nos hubieramos quejado de su atentado, otro más, al juego limpio; que hubiéramos iniciado la II Guerra de Flandes. Pero sin Copa, salvo la de subcampeones del mundo.

Si nos empeñamos, defendamos a lo radical el concepto, y abramos una nueva etapa de “deporte educado”, según la cual después de marcar el involuntario gol, podían los holandeses haber pedido el cambio de delantero en España para que saliera Torres y rompiera su racha marcando el gol que igualaría la final a juegos limpios. Ya que somos educados, ¿por qué no solidarios con los enrrachados en la negatividad? Y más con los holandeses, un ejemplo de pronunciarse con limpieza, a lo De Jong, que se llama allí. De Jong = de limpio, en holandés. Que lo sé yo.

Mejor, mejor: redefinamos las leyes del deporte (mientras pienso lo que escribo me siguen contando que ganar el Mundial es una pasada, sí, una pasada. Gracias). En Fórmula Uno, a tope: si se chocan dos, se para la carrera, aunque le fastidie a Lobato la emoción y a La Sexta las audiencias. A partir de ahora, los monoplazas, con intermitentes y bocina, para avisar de los adelantamientos. Y por supuesto, si a un mecánico torpe se le engancha la manguera de la gasolina en el repostaje, todos paran hasta que el afectado se reincorpore, y se le dan quince segundos de ventaja para que no se traumatice el piloto. En motos, igual, pero que no gane siempre Valentino Rossi, que eso atenta al juego limpio.

En boxeo, cada vez que uno le dé una galleta al otro, el árbitro debe parar, y que los rivales se abracen en gesto de sentido juego limpio: “no es que no te quiera dar un guantazo, es que así te gano, ¿no te importa, no?”. En tenis, nada de pedir perdón en falsete si la pelota cae del lado contrario después de tocar la red: en ese caso, dos puntos para el afectado. El rugby, el football y el hockey sobre hielo, directamente, se prohiben por mandato de las Naciones Unidas que cumplen los EEUU, éste sí. El rugby lo reinventamos para que sea un juego en el que educadamente, los deportistas se ceden el melón para atrás hasta que llegan a la linea de fondo. Sin agresiones. Con educación. En balonmano, nada de balonazos a bocajarro: o se tira flojito, que no le duela al portero, o exclusiones de quince minutos, que dos son pocos. En baloncesto, a partir de la entrada en vigor de las nuevas reglas para el juego limpio, el contendiente tendrá la posibilidad de bajar la canasta de altura si es el base el que quiere hacer un mate. Y por supuesto, nada de jugar con camisetas de tirantillas, que refregar de sudor al contrario es juego guarro. Y en atletismo de fondo, ¿qué es eso de correr cuarenta y dos kilómetros para llegar mareados, o que te sancionen porque en vez de marchar, corres? Se pasea, con calma y por la sombrita. El que llegue antes, llegó, pero sin correr. En golf, si fallas un golpe de handicap principiante, se repite. En billar, igual. Todos con flotador en natación y con aletas de tiburón y tubito de buzo, pa ir más rápidos y sin sacar la cabeza. Ah, y en fútbol, el que gane el Mundial, sea la Federación que sea, tiene que donar el premio a la Cope, para que pueda pagarle al Pacogonzalez’s Team. Supongo que Rosety no podrá reeditar su Juego Limpio, en Radio Voz. La próxima, en la careta del programa, el locutor dirá: “Juego Limpio, con Andy Schleck y las monjitas de sor citroën, por favor, si no le importa“. Qué menos. Eso sí que sería Fer plei, y no lo de la FIFA. Con perdón. Perdón, sin perdón. ¿No pedir perdón atenta al juego limpio? Y al hilo de pensamientos playeros varios: ¿qué ha hecho la niña de diminutivo “Covi” para que el padre agreda a Covadonga con ese recorte tan cruel del nombre? ¿Por qué el jeque ficha a un tío pal Málaga sólo porque se apellida “Malagueño“? Dado que habitualmente jugamos los domingos, ¿me querría como subpresidente, que es más que presidente? ¿He copiado el titular de una peli de Almodóvar? ¿A qué huelen las cosas que no huelen? Realmente inquietante, amigos… Mejor me remojo, que la cabeza me echa humillo.

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