¿Quien se viene al Azteca?

Qué poco dura la alegría en la Ciudad del Fútbol. No hace un mes que somos campeones del mundo y la memoria histórica se nos ha borrado, formateado, anulado, tweet off que se dice entre los tuiteros. Mañana conoceremos la lista, que no es la antagonista de la tonta, es la convocatoria de veinte que Del Bosque se lleva al Deefe para jugar contra México. Antes de que sepamos algo más: habrá lío, seguro. Si lleva a más del Barça que del Madrid, o más del Barça que del Sevilla, o más del Málaga que del Sevilla,… Lío, seguro, y eso que Vicente es especialista en apagarlos antes de la chispa, incluso.

Habrá, habrá follón: porque el Barcelona se puede ir al lejano oriente a vender amistosos a precio de Messi, aunque Guardiola diga que no está para jugar, que corre riesgo de lesión estúpida. El Real Madrid hace bien en prepararse en Beverly Hills, que Valdebebas no es glamouroso, ni aunque tenga a glamourinho. Este año toca respetar que los clubes salgan de la crisis a base de giras planetarias. El año que viene, el que no gane, dirá que lo de las giras es lamentable, que jode la preparación y que los jugadores se agotaron en diciembre por culpa del marketing.

Hasta el apuntador puede hacer negocio, con la camiseta de los campeones por dos cuponsitos y el periódico; comprando el pin de los campeones del mundo por solo un euro más, junto con tu diario; con los deuvedés de los partidos de los campeones del mundo, por el módico precio de siete euros (en el pirateo, aunque no se deba, son gratis, y sin comentarios de analfabetos). ¿Qué periódico que se precie no ha hecho promoción con el Mundial y ha recibido con los abrazos abiertos la publicidad que ha generado el “Ven a mediamarket, ven, coño, ven”? ¿Qué empresa que presuma de un “marketing team” no ha inventado negocios maravillosos? (“Comprate una tele que como estos inútiles ganen el Mundial, te lo regalamos, aunque no caerá esa breva”). ¿Cuantos anuncios de “yo soy fiel a la Roja” nos suenan? ¿Cuantas empresas chillan que siempre apostaron por la Roja? ¿Cuantos usan la Roja hasta para vender gayumbos? Por hacer, ha hecho negocio hasta el abogado de turno que demandará a los que pusieron veinte mil cláusulas a la jugarreta con la que se quieren ahorrar la devolución de la pasta del plasma super gratis, a ti que no eres tonto, tampoco, ahora que los inútiles ganaron el Mundial.

Y al final, si todos hacemos negocio, si los futbolistas se revalorizan, se venden, se compran, se suben el sueldo,… Va a resultar que sólo es lamentable que esta época de vacas gordas también la aprovechara la dueña de la Selección, que es la Real Federación Española de Fútbol, culpable, entre otros males del fútbol, de que la FIFA dicte que el 11 de agosto es fecha para la disputa de amistosos… Esos amistosos sirven para preparar los partidos oficiales de clasificación para el Europeo de 2012, en el que todos querremos estar, para ganarlo, porque llegar sólo a cuartos, ni de coña, claro.
“¿Pero por qué se van tan lejos? Que jueguen cerquita para que los niños no se cansen”. Resulta que, de un tiempo a esta parte, quizá porque a lo mejor se han hecho bien las cosas, las federaciones de todo el mundo nos reclaman en sus países. En México celebran el bicentenario de su independencia, y la cita con nuestra Selección es el acto central, uno de ellos. En Argentina, devolvemos la visita de la albiceleste al Vicente Calderón, no hace mucho, cuando celebrábamos el centenario de la RFEF. España va a jugar en el Azteca de México y en el Monumental de Buenos Aires. Ah, sin haber preguntado, estoy seguro de que datos tan manoseados a la ligera como el de la obligación de presentar el sesenta por ciento de los mundialistas, por contrato, no son reales. Más que nada, porque la selección firmó sus amistosos mucho antes del Mundial. Y la Federación cumple lo que firma. Por eso no se juega en Nueva York, aunque quisieran los argentinos, a última hora.

Voy más allá, al margen de las presuntas obligaciones (la del Barça con Messi no era pre-sun-ta) Para un futbolista, igual que para un periodista, o un cronista viajero como servidor, visitar esos estadios legendarios, y más cuando no están de paso, se convierte en un orgullo, en una ilusión, en un objetivo, en otro sueño que ahora se cumplirá. Por mucho que haya que meterse un día entero en un avión, que es tan incómodo para el periodista como confortable para el deportista. ¡Qué levante la mano quien no se apunta con España a esos dos viajes! Hoy, que la lista de marras ya está en la mente de Vicente, estoy seguro que cualquier futbolista que me leyera firmaría verse en ella. España está de moda, porque es campeona del mundo. ¿No recordáis cuando mirábamos con envidia a las Brasil de turno, viajando por todo el mundo a cuerpo de reyes, reclamados y aclamados en todos los rincones del planeta, siendo como eran los campeones del mundo? Ahora, nosotros somos Brasil, es decir, España es Brasil, o mejor dicho, España es España y Brasil quiere ser como España. Y con España, todos los futbolistas quieren jugar. Insisto: que le den a elegir a Villa o a Iniesta, o a Puyol. ¿Vas o no vas? Si preguntaran, acabarían con el debate. Así que no preguntarán, para poder seguir berreando gilip…

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