A pensar en el Mundial 2030

Como supongo que la lógica bloguera impone que diga algo, lo diré. Aunque lo que diga no es realmente lo que quisiera decir, porque la prudencia, la deportividad y la educación obligan. Quien vea aquí excusas, puede darle a la crucecita de arriba, a la derecha. No pretendo razonar la derrota. Sólo dejar sensaciones personales, para quien las necesite. La primera: se nos ha escapado un sueño, otro más, de esos que uno no espera nunca cumplir y que pasan de cerca una vez en la vida: para mí, personalmente, poder organizar en mi país un Mundial, después de haberlo ganado, era un reto personal, una ilusión profesional, un sueño. En él pensé más tiempo que, estando en Sudáfrica, lo hice en ganar Copa del Mundo. La Copa nos cayó del cielo, casi sin creérnoslo. El Mundial 2018 en la península ibérica (no había sedes posibles en nuestras islas). lo habíamos mascado, lo habíamos imaginado, habíamos contado que en ese año caerían los 43, una edad estupenda para vivir en casa un Campeonato del Mundo. El sueño se esfumó.

Más sensaciones: hemos perdido una oportunidad sin igual para nuestro país. Ilusión, negocio, puestos de trabajo, oportunidades para muchos, mejoras generales en el país, más ilusión… Sólo quien haya vivido un Mundial de cerca, o cuatro como en mi caso, sabe lo que rodea al mayor espectáculo deportivo del planeta.

Y otra sensación para terminar: me da que hoy hemos aprendido que esto del fútbol, de las relaciones internacionales y de la política deportiva es más que hacer bien las cosas, que querer, que presentarte con honestidad, que ser compañero, que gozar de buen talante, que ser un grupo decente de gentes de fútbol. Dije hace algún post que si nos daban el Mundial habría que agradecérselo a Ángel María Villar. Hoy digo sin miedo que creo que debemos agradecerle su lucha, por las formas y por el fondo (si escribo que al menos yo creo que estamos ante el hombre que ha hecho más por mejorar nuestro fútbol patrio en su historia, seguro que alguien piensa mal de mí. Admito opiniones en contra, con nombres y apellidos de opciones distintas, claro. No admito insultos, por cierto). La tristeza que rodeba ayer a la expedición era tristeza por el mal momento que seguro estará pasando el presidente de la RFEF, aunque diga lo contrario. Estaba convencido de la palabra de sus compañeros, los que iban a darle su respaldo. Darte así con la realidad, después de tanto tiempo en esto, no es fácil. Levantarte, como lo hará él en dos o tres días, que dicen quienes le conocen mejor, está al alcance de pocos.

Los tres próximos mundiales nos son incómodos: Brasil, Rusia, y Catar con sus estadios del futuro (la RAE ha dicho que con “C”, no con “Q”). El otro día, explicándole a Pablo, mi ahijado (por cierto, a sus seis años y medio tiene mucha calidad en sus botas, velocidad y una visión de juego extraordinaria, que asusta por inusual. Le vi jugar en el equipo de La Garena, contra el Avance, en Alcalá de Henares, y puedo afirmar con objetiva rotundidad que será mejor futbolista cuanto más estudie)… Digo, que se me cae la baba, que le explicaba a Pablo que iba a Suiza a ver si conseguía que España organizara un Mundial (él no entiende por qué tiene que ser cada cuatro años y no jugarse permanentemente, como la Liga). Le decía que si nos lo daban, cuando el tuviera trece años podría ver todos los partidos del Mundial en España, si se portaba bien de aquí al 2018. Supongo que mi compadre Javi ya habrá cogido el mapamundi donde Pablo se estudia los países del mundo para señalarle donde está Catar (Rusia lo controla, seguro). Si seguimos imponiendo la lógica fifica, el 2026 tendría que ir a Oceanía (hoy he leído que Blatter lleva los mundiales donde los lleva porque sueña con el Nobel de la Paz). Contando con que, tal como los rusos afirman, Rusia es tan Europa como Asia, lo mismo no olemos un Mundial europeo hasta el 2030. A Pablo le pillará hecho un joven brillante: lo mismo hasta lo juega con la Roja. Si es así, seguimos teniendo mundiales, rojas y fútbol, el padrino irá a donde sea, seguro, pero no como brillante enviado espacial de nadie, me lo prometo . Si todo va bien, será mi noveno mundial. Mejor dejo de hablar solo. Feliz puente, y recordad los geniales versos de Cela: “el puente tiene tres ojos, y yo dos solamente. Pero si me cuento el ojo del culo, tengo los mismos que el puente”. A off.

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