Mi nuevo libro

Se titula “Los cien mejores, únicos y primeros blós de Hablando Solo”, y no lo voy a editar, que arrasaría en todas las librerías, es edición exclusiva para mis amigos, los que estáis desde mayo aguantando mis habladurías solitarias, supongo que por fe, por amistad, por curiosidad. El bebebló es nuevemesino y lo cuido con cariño porque es mi ventanita al mundo. Me divierte, me relaja, me motiva, me mantiene activo. Si me indignan los atropellos al periodismo o al madridismo que conozco, escribo. Si me tropiezo con algo que quiero compartir con los míos, escribo. Si encuentro historias interesantes, escribo. Si puedo aportar algo de luz sobre algún tema jurídico-deportivo, escribo. Si se me ocurre alguna chorrada, escribo.

Y escribiendo, escribiendo, llega mi idea número cien, casi a las puertas de los treinta y cinco tacos, en vísperas de unas felices navidades, del discurso del Rey, a ver qué cara tiene, el hombre, que está pachucho; de los bogavantes, unos calzoncillos nuevos y el Cointreau de Nochebuena, de los verdiales del San Cayetano del Día de los Inocentes, del José Mota y la maldita uva asesina que se atraganta en Nochevieja. De Caldea en Año Nuevo, de los tortazos en Grand Valira si no hace menos de -10 grados y no hay hielo (que luego, me caigo siempre justo delante de mi ahijado Pablo, y no quiero que se cachondee más de mí). De los Reyes Magos, del nuevo año, de la vuelta a la feliz rutina, con o sin rebajas al 300%.

Si miro los datos de visitas al bló no son millonarios, ni milenarios (no sé si el palabro es el adecuado para el uso concreto), pero me da igual. Más de cinco mil personas distintas (prefiero decir personas que ipés), no sé si por error o conscientes, han pasado por Hablando Solo. Me parece una barbaridad, porque escribo para mis amigos y la gente de buena voluntad, aunque el resto no se lo crea y se indignen si digo “A mí, plin”. Conste: miro los datos de visitas por saber el interés de la gente. Y me sorprende saber que os gustó mi loa a los camperos de mi Málaga, que reinventara al Quijote en pleno centro de Madrid, atascado en Plaza de Castilla, y las historias que os conté desde Sudáfrica y Trinidad (no fui a Tobago, y no fue por ser “tó vago”. Chiste malo, lo sé, pero me lo merezco, como Michel el viejo). Las increíbles revelaciones sobre el Abuelito y Heidi desde Schruns (no estoy resfriado, gracias) también impactaron. Le tengo cariño al día que desde el sufrimiento de no sé qué campo de fútbol sudafricano se me ocurrió inventar aquello de “La magia roja”, para superar lo de “la furia”. Sé que he defendido a Iker más de lo que debería, pero no es tema discutible. Igual que lo de Mounaldo, Mounaccio, Moutodo, San Yosé el de los mazapanes. Me resulta curioso que sea tan visitado el bló en el que dije que, en el fondo, la Copa de Europa, la Orejona, volvía a casa cuando iba al Bernabéu (a cuento de la polémica estúpida de la final de la Champions en Chamartín). Málaga, el Málaga, me duele y me ilusiona, ahora que tenemos jeque-jeque (este año no estamos centrados en la Copa del Rey, conste. Tenemos otros objetivos). Hablando de dolores: el ciclismo me preocupa, pero hoy no es el día. Sí debo agradecer que mis amigos hayan seguido mis escarceos por algún tema ciclista más o menos trascendente. Y no me olvido de mi derecho deportivo, el que trabajo en el Máster como puedo, que sé que debería cuidarlo más, debería abordarlo más. No es fácil, por la materia en cuestión y por el sitio desde el que suelo escribir.

Me miro el ombligo y pido perdón por ello, por este artículo meta-lingüístico, que diría el profe, por hacer balance, alegrarme de este tan inolvidable como inesperado 2010 y tirar palante. Me piro de vacaciones y dejo el bló en paz; paso a off (me mola la expresión tuitera) en las redes sociales, y a dormir, leer, vacacionar sin pantallas de ordenador, a poder ser, más que lo estrictamente necesario. Tengo que prepararme. El 2011 viene tan intenso como divertido. Ya os contaré. Epílogo: a los que leéis con cariño, gracias (prometo que no habrá más entrevistas exclusivas con Jabulanis y vuvuzelas). A los que leéis sin cariño, decidme si puedo hacer algo por vuestro cariño, je, sin pasarse pidiendo, que la cosa tá mu mala. A todos, para que veáis que cumplo mis própositos de año nuevo y aprendí inglés en este año ya envejecido: ¡¡japi crismas everibodi an everigüer an prosper year niu!!

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