La ciudad de los nombres

Antes de irnos hacia Ucrania, a ganar el Europeo, o irnos a casa a ver la final por la tele, quiero hablar solo sobre el lugar de la Fase de Grupos. No es la Polonia más conocida, lejos de Cracovia y Varsovia, las joyas de la corona. Pero es la que nos tocó, y por tanto, yo, feliz de conocer otro sitio nuevo, otra cultura parecida, pero distinta a la nuestra, otra historia singular, otra enseñanza que recoger para esa cultura inútil que nos llena a algunos.

Gdansk es el nombre polaco. Danzig, el alemán. La ciudad cambió de manos mil veces en su historia. Con sus respectivas destrucciones, bombardeos, saqueos, etc… Los rusos se la quisieron quedar, porque forma trío con dos barrios, Gdynia y Sopot, donde la gente pija del lugar, que hayla, veranea al estilo Puerto Banús (y que se ha quedado sin existencias de cerveza para los próximos tres años, ya que allí se alojaba la Selección de Irlanda). Es zona de cruce, puerta del Báltico, inicio de la Guerra Mundial, la 2, y germen de las pioneras revueltas trabajadoras que acabaron tumbando el Muro. En sus astilleros, en esos que veo a diario desde el autobús o el tren, nació Solidaridad, el sindicato de Walesa que encendió la mecha.

En esa ciudad de tantos dueños, el ladrillo manda (su Iglesia de Santa María es la más grande de Europa construída a ladrillazo limpio), en los edificios nuevos y en los que dejaron del último bombardeo que arrasó con la ciudad, ahora reclamos para el turista. El ladrillo y el ámbar, que es el mineral típico. Ambos le dan un color naranja a la ciudad (Orange, timadores) que es el que cogió el Arena, donde jugamos la Fase de Grupos de la Euro.

Este lugar tan manoseado por la historia (la reciente, la del Siglo XX), me sorprende el carácter tranquilo de sus gentes, la amabilidad con la que tratan al foráneo, el cariño con el que se han puesto La Roja cuando su equipo ha palmao, la paz con la que ignoran tanto toqueteo. Sus dos nombres conviven en armonía, nadie se enfada si pronuncias Danzig (el nombre alemán) o preguntas, “Danzig, ¿qué es?”, ignorante de la vida, la historia y la wikipedia más elemental.

La cercanía en el tiempo de tanta barbarie, tanta maldad, tanta brutalidad inhumana, y cómo este pueblo la ha aparentemente superado, me da una lección de esa memoria histórica sobre la que tanto nos gustar revolcarnos a los “yo soy español, español, español”. El caso, es que de estas cosas que se me van ocurriendo cuando hablo solo, concluyo que para ser campeones del mundo de “perspectiva” y de “mente abierta” nos queda un huevo… Tanto, que de momento, no pasamos de cuartos ni de coña.

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