¿Cómo se publica un libro?

No sé si existe una respuesta científica a la cuestión, pero como he detectado a mi alrededor curiosidad, te cuento. He resumido en una línea de tiempo los pasos que dimos hasta el nacimiento de La palabra perfecta. Esta es mi personal e intransferible experiencia.

La historia empieza cuando escribí “fin” en el primer borrador. Todo esto sucedió desde entonces…

Febrero de 2017

Con el manuscrito acabado es el momento de contar en tu entorno que has escrito un libro. Las reacciones son de todo tipo. La respuesta más común, “¿Y eso?”. La emoción de creer que tienes una novela lista para imprimir y llegar al mundo entero te posee. Estás deseando gritar a los cuatro vientos. Y cometes un error, una crueldad.  Le das el borrador a tus “lectores cero” de confianza: tu familia y tus amigos son los que “se comen el marrón” de decirte, cuando menos, que el tema está muy verde. Gracias al cielo que tengo los mejores amigos y la mejor familia del mundo. Gracias a su sinceridad en las valoraciones La palabra perfecta es mejor libro hoy que entonces.

Marzo de 2017

Superada la emoción de saber que tendrás un bestseller en poco tiempo, toca investigar. Investigas sobre derechos de autor, investigas sobre registro de la propiedad, investigas sobre buenas prácticas para lanzar una novela cuando eres un primerizo. Es el momento de encontrar un mundo apasionante pero inmenso, enorme, infinito. Investigas a la búsqueda de la mejor editorial, la que tendrá la suerte de recibir tu borrador. Aprendes sobre conceptos como “autoedición”, “edición compartida”, “editorial independiente”, “coedición”, etc…

Y mandas los primeros correos a editoriales encontradas en el buscador de Google. Eso sí, mandas a las editoriales que no te reciben en su página oficial con la siguiente bienvenida:

“Si eres un autor de los que no hemos llamado, no te atrevas a perder tu tiempo y, peor, el nuestro, enviando tu propuesta. No solo no vamos a valorarla, sino que ni la vamos a recibir. Si la recibiéramos, la destruiríamos porque tu propuesta, como otras miles que nos mandan a diario, no nos interesa. Así que fuera de aquí, novato” (exageración real).

Agachas la cabeza y sigues adelante: “Editoriales que reciben manuscritos de autores noveles”, escribes en el buscador. Mandas propuestas educadas a las que te caen más simpáticas. Y esperas respuesta en quince segundos. La tienes: “Respuesta automática. Gracias por mandarnos su propuesta”. Cuando decaes, tienes la suerte, o al menos yo la tengo, de que te releva la persona que está a tu lado, tu apoyo, la que te conoce y te alienta porque confía en ti. Ella insiste en que insistas, en que sigas investigando, en que llegará una buena noticia. Gracias a ella, hoy estoy aquí (emoticono de amor).

Un buen día aparece una editorial que te escribe lo siguiente:

Y la emoción te recorre el cuerpo de la calva a los pies. “Tengo editorial, tengo editorial, tengo editorial”. Gritas: “¡Cariño, tenemos editorial!”. Y te preparas para comprarte el traje de la firma de libros. Hasta que te da por investigar. Dichoso Google.

Escribes en el buscador el nombre de cada una de las editoriales que te dice tres días después de enviar tu manuscrito que eres genial y que les encanta el borrador y que quieren publicarlo y que te mandan sus condiciones. Lees foros. Y se te cae el mundo encima: no corrigen el libro, la edición es cutre, las páginas se despegan a los dos días, te piden dinero por adelantado, no distribuyen, juegan con la ilusión del autor novel. Ese día, apagas tu sueño de publicar una novela y te vas a dormir pensando en tirarte en paracaídas o viajar al Tibet.

Inscribes la novela en el Registro de la Propiedad Intelectual, importante para mandar tranquilo, a medias, el borrador. Y lees por todos lados que tienes que crear una web de escritor. Así que empiezas a invertir. Es necesario. Creas un wordpress y compras un dominio. Y te pones a dar forma a la web. Buscas nombres libres en Twitter y Facebook. Piensas estrategias de viralización de tu bestseller… Y sigues mandando correos electrónicos, a veces al “tun tun”…

Abril 2017

Fase crítica. Tus amigos, los que han podido leerlo, te dicen que no entienden nada, que el comienzo es pesado, que cuesta leerlo… Les sientes buscar las palabras perfectas para decirte que el tema es mejorable. Y que te toca repensarlo.

Persistes. Buscas pistas para seguir avanzando, lees foros, mandas más correos, encuentras un mundo lleno de profesionales, de plataformas de publicación: Wattpad, Amazon Kindle Publishing, Casa del Libro… Y certificas que no eres el único que tiene un bestseller preparado para cambiar la historia de la literatura. Hay cientos, miles de personas escribiendo historias y publicando novelas, cuentos. Hay un mundo de páginas, blogs, foros dónde aprender todo lo que hay que saber para publicar un libro. De los que conozco, yo sigo los consejos diarios de Sinjania y Marketing Online para escritores.

Mayo 2017

Pasan los días. Dejas de refrescar la bandeja de entrada del correo esperando el que te dirá que sí, que tu libro es bueno. Empiezas a valorar en serio la autoedición. He de decir que, respetando las opiniones a favor y en contra que he leído, para mí es una buena opción. De hecho, tuve dos propuestas de gente seria que leyó el libro y que hizo una valoración objetiva de sus posibilidades. Fueron Círculo Rojo y Ópera Prima. Con ambos mantuve intercambio de información y con los primeros estuve a punto de firmar.

Sabía que el borrador tenía que ser mejor. Todos mis lectores coincidían en que el primer capítulo era confuso, lento, agotador. Leí el inicio del Ulyses de James Joyce. Leí sus consejos para escritores. Y lo incluí en la historia de Fran Heredia. Decidí que sí, debía “aligerar” el primer capítulo pero no podía renunciar al modo particular de confesar que tiene el maestro gruñón. Gracias, James Joyce, por obligarme a confiar en mí.

Aún no tenía alguna opinión objetiva sobre la calidad de la novela, ya que nadie, hablando de editoriales a las que escribí , me regalaba una. Oí hablar de la figura del corrector, de un profesional que haría un informe de lectura con las fortalezas y debilidades del manuscrito. Visto lo visto, contratar un buen informe fue fundamental. Primero, porque confirmó muchas de las intuiciones que yo tenía: el libro no era malo, no era una mierda para tirar a la basura. Era bueno. Y segundo, había cosas que mejorar. Por fortuna, alguien me recomendó Autorquía y a Javier Miró, que hizo un trabajo fantástico con La palabra perfecta. Mientras, seguía mandando correos.

Junio 2017

Con el informe de lectura, y las mejoras que me aportó, me decidí por la autopublicación, y estaba en contactos con Círculo Rojo. A esas alturas mi idea era publicar, hacer una mini campaña para vender el libro entre conocidos, y a otra cosa. Pero llegó un día inesperado en que abrí el correo entrante y me encontré un mail con premio. Una editorial preguntaba esto:

Echas el freno a las emociones. Corres a Google. Introduces “Editorial Amarante” en el buscador. Investigas buscando cual puede ser la trampa. No hay trampa ni cartón. Son gente formal, seria, profesional, no piden dinero por anticipado a cambio de promesas, editan libros, generan buenas críticas… Contestas con precaución que sí, que estás valorando su publicación con otra editorial pero que escuchas su propuesta.

Te responden al poco y te plantean las condiciones, los primeros pasos, y al cabo de varios intercambios de información te mandan un contrato. Lo estudias y es un documento claro, sencillo y para toda la familia. Tienes una propuesta formal para publicar de una editorial con personas de carne y hueso, profesionales y amantes del libro y que te ayudarán y aguantarán en todo el proceso de edición.

Y entonces, como Daniel en El camino de Delibes, al fin, lloras de alegría.

Sé que después de leer esto querrás comprar de forma urgente La palabra perfecta. Aquí tienes el enlace. ¡No te cortes!

CONCLUSIÓN

Solo con perserverancia, mucho trabajo, paciencia infinita, confianza y un buen asesoramiento y corrección del borrador pude provocar a la suerte, la buena, y caerle en gracia a una editorial seria y respetable. ¿Es fácil? No. ¿Es imposible? Ni mucho menos. La palabra perfecta es la prueba.

Hay cientos de editoriales pequeñas, independientes y serias que publican libros de todo tipo de géneros con respeto a los autores y a la literatura. ¿Te vas a hacer rico? No. ¿Vas a ganar dinero? Difícil. ¿Puedes ser feliz? Sin duda. Mi consejo no puede ser otro: ¡Busca la tuya! ¡Te espera!

(Continuará, con la aventura del proceso de edición, desde que firmas el contrato hasta el día que tocas tu primer libro físico)